En un dormitorio:
Solange está a punto de cerrar la ventana del Facebook debido a que le incomoda hablar con su ex, le incomoda por que no sabe cómo actuar, no sabe exactamente qué es lo que pueda pasar. Siente miedo de que alguna palabra que lea en el ordenador pudiese tocar en su corazón; siente mucho miedo de volver a lo que ya había superado. Pero porqué tiene miedo?, no porque él sea un sicópata, ni menos un esquizofrénico, tiene miedo porque sabe en algún lugar de su alma, aún lo ama, teme porque sabe que hizo algo mal, y porque no ha solucionado todo.
En el dormitorio adyacente:
Domenica recibe un mensaje al Facebook de su ex, pero ella está pegada a un trabajo de la universidad, o en su defecto a la fiesta a realizarse este fin de semana. Ella no le tiene miedo, ella le tiene mucho cariño y respeto, sabe que lo suyo tuvo su tiempo, sabe que se supo disfrutar el amor cuando existió. En estos días Domenica está preocupada en sus asuntos y en su futuro profesional, que dicho sea de paso, siempre estuvo bien, inclusive en los momentos más difíciles.
Al final del pasillo, un último dormitorio:
Clàudia nota a su novio conectado vía Facebook, ha estado pensando en terminar con él y no sabe a cuál de sus hermanas pedirle un consejo, ella sabe lo que les responderá cada una de ellas; siente mucho miedo de tomar una decisión apresurada. Siente que este dilema no lo tiene que solucionar pensando en él, o en si misma; sabe que este dilema lo soluciona solo y solamente con él.